
La naturaleza humana está hecha a semejanza del Universo y por lo tanto es dual. En ella se conjugan las dos partes que siempre están presentes en el Cosmos. Bien, mal; frío, calor; arriba, abajo; infierno, cielo; dulce, amargo; luz, oscuridad; bello, feo y, por supuesto, masculino, femenino. El hombre y, en contraposición, la mujer encerramos individualmente las esencias de ambos. Ello nos lleva a la conclusión que machos y hembras somos bisexuales, es decir, estamos en disposición de sentir atracción por individuos del género contrario o por los del propio. Esa verdad universal es aceptada de buen grado cuando se trata de la bisexualidad de las mujeres, pero es comúnmente rechazada cuando nos referimos a la de un hombre. Y por unos conceptos del todo machistas ya que el varón es tan bisexual como la mujer. Se admite la bisexualidad de la mujer porque el hombre que las conquista (normalmente la hembra bisexual suele emparejarse con un macho) sabe que ha sido el mejor, no sólo en su género, sino también en el otro. Vamos que entre todas las posibilidades que su pareja tenía para elegir, un potencial cien por cien de la población, lo ha elegido a él y eso proporciona satisfacción al macho. Si a eso añadimos que las posibilidades de realizar una de las fantasías más extendidas entre los varones, el trío amoroso, es más factible, la bisexualidad femenina es vista como un “premio” para el hombre. Pero del mismo modo que es celebrada entre los varones y las mujeres, la bisexualidad masculina no, hasta el punto de negar su existencia. El hombre cuando se empareja, o lo hace con alguien del género contrario o con el del propio. La alternancia en las preferencias por el género sexual parece que no se da en el hombre. O se es heterosexual o se es homosexual.
Resulta que el mito de Hermafrodita que se excitaba al ver su lado femenino, es impensable en los varones. Esa afirmación es totalmente falsa. Ese mono peludo o depilado que vemos en nuestras calles con sus parejas, en nuestro trabajo, en el gimnasio o tomándose una cerveza ante la televisión con sus amigos cuando juega su equipo de fútbol, es bisexual. Ese mono peludo o depilado, cuando era adolescente, masturbó y fue masturbado por sus compañeros de clase con la excusa de saber “quién la tenía más grande en reposo y en erección”. Ese ser, mis queridas señoras, que os parece tan varonil se enamoró de su compañero de universidad con la misma intensidad que se enamoró de vosotras. Ese macho que tanto os hace disfrutar con su mente, sus palabras y con su cuerpo en la cama, pasillo, debajo de la mesa o donde pille, es muy posible que encuentre atractivo a un colega de su trabajo, tanto como os encuentra a vosotras. Porque es cuestión de querer a personas, en definitiva, es un asunto de seso.
Autor: Abril.
Fecha: 11/03/2007 23:15.
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Autor: TERESA
Fecha: 11/03/2007 23:22.
Autor: Rosier
Fecha: 12/03/2007 11:26.
Autor: Para Abril, besos mil
Fecha: 12/03/2007 17:19.
Autor: Para TERESA, imaginación despierta
Fecha: 12/03/2007 17:21.
Autor: Para Rosier, una palabra vale por mil imágenes
Fecha: 12/03/2007 17:23.
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Autor: Alvaro
Fecha: 12/03/2007 17:45.
Autor: Para Alvaro, el placer de un cuerpo
Fecha: 12/03/2007 19:44.
Autor: Rosier
Fecha: 13/03/2007 14:01.
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